No mesmo punto

cataluna-espana_560x280Antón Riveiro Coello. A opinión endure-ceuse de tal xeito que un xa pensa que nada pode neutralizar a rabia e esa constelación de odio que se instalou non só sobre o inde-pendentismo senón sobre toda a poboación catalá. A hostilidade mesmo medrou ao noso redor até o punto de desprezar aos que poi-damos amosar a mínima comprensión co feito catalán. Hai en todas as direccións unha linguaxe violenta que configura o escenario dunha traxedia colectiva. Non cabe chamarse a engano. A violencia non resolve nada. A culpa sempre será do outro. E sobre el proxectaremos o noso fracaso. Mais non podemos seguir cravados no pasado e deixar que sexa sempre a realidade a que se axuste ás leis. Por que estas non se poden axustar á realidade, mesmo buscándolles acomodo nunha Constitución que xa ten os seus anos?

hablarsindiscutirNesta historia non hai ángulos rectos, nin certezas definitivas. Pero convén apartar a escura paixón dalgún columnista que confunde a pluma co fusil e gusta de deixar no aire un cheiro a pólvora, porque golpear unha idea non a fai desaparecer nin lle pon límites a un soño, por moi delirante que este poida parecer. Nesta liña, cun arrepío de desánimo, escoito xente que, cunha alegría insensata, suspira pola aplicación do 155, sen prever as consecuencias. E non facía falla ter un especial sentido da anticipación para sospeitar que, tras as palabras de Felipe VI, o futuro inmediato de Cataluña iría por aí. O odio e a ofensa xa están construídos e non se albisca unha solución dialogada. A política seguirá sendo un espazo de poder e impunidade, e, se hai sorte e non se chega a un estado de excepción, unha nova metralla de mensaxes afastará as posturas coas miras postas nunhas eleccións que talvez nos deixen no mesmo punto.

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13 respostas a No mesmo punto

  1. Perdóname tú, Gonzalo, por haber hecho interpretaciones personales y con poco criterio de algo que escriben otros (en este caso, tú). Me alegra que hayas respondido poniendo las cosas en su sitio.
    Al margen de eso: me gusta lo que escribís en Café Barbantia, pero me cuesta leerlo porque, al vivir lejos de Galicia, practico poco gallego y con el que estaba familiarizada se va quedando desfasado. A Magdalena le debo el verme metida en algo que no domino. Y no solo se trata del idioma, sino del nivel de lo que aquí se escribe.
    Esperemos que mañana a las diez (hoy) las cosas se clarifiquen.
    Cumplido mi objetivo –espero-, buenas noches y un fuerte abrazo.

  2. La clase de dialéctica tectónica de Magdalena me ha dejado sin palabras… A ver que escribo yo ahora. Algo se me ocurrirá, espero.

    Acabo de leer el comentario (réplica, más bien) de Gonzalo Trasbach y lo encuentro francamente acertado, aunque el vocablo “equidistante” me chirríe: me ocurre con otros muchos vocablos puestos en circulación que, de tanto repetirlos, perdieron el significado que pretendía dárseles. Uno de ellos era “solidaridad” -si mal no recuerdo allá por el mandato de Felipe González-: tanto se manipuló el término que acabó perdiendo todo contenido humanitario, quedándose en una “condescendencia” demasiado permisiva. Lo que no acabo de entender es que, con la variedad de términos y giros de los que goza el idioma castellano para referirse a algo, tengamos que convertirnos en meros monos de repetición.

    A Antón Riveiro le digo otro tanto, que su postura es válida. Sin embargo, aunque soy partidaria de soluciones dialogadas, creo también que no es fácil llegar a un entendimiento cuando una de las partes se cierra a la banda y no hay forma de hacerla entrar en razón. El caso es que hemos llegado a una situación que uno ya ni sabe quién es quién. Odio la mentira, pero las medias verdades me soliviantan y las temo. Y en política, ya se sabe.

    Estoy con Trabach en casi todo lo que expresa, especialmente en lo del a-bu-rri-mien-to. Y en lo de saltarse a la torera las leyes: esa es una de las razones por las que veo difícil el diálogo. Lo de la “limpieza ideológica” me aterra: no quisiera verme en la piel de un profesor que tenga que seguir el guión que le marcan en contra de sus propias convicciones ni de los padres que no tienen más remedio que enviar a sus hijos a un colegio con cuya enseñanza no están conformes.

    De acuerdo con Antón en que en los comentarios se mezclan muchas cosas; pero me parece que todas se pueden llevar a un mismo término: partir de cero para encontrar la forma de llegar a un mejor entendimiento sin soslayar los escollos, que son muchos, y tratando de que no lleven la peor parte siempre los mismos. Porque llegar a un acuerdo de esa forma no es acuerdo ni nada que se le parezca: todos tenemos que perder un poco si queremos llegar a entendernos. Y nunca llegaremos a un entendimiento si repetimos una y otra vez “las cosas vienen de viejo”. No me parece acertado. Si empezásemos a hurgar en el pasado, el que más y el que menos encontraría razones para odiar al vecino.

    Creo que lo que Gonzalo entiende por “ser moderno” es ser demasiado condescendiente, acomodarse a las circunstancias o –tal vez- hacer la vista gorda. Posiblemente me equivoque en mi apreciación.

    Estoy de acuerdo en que el Gobierno hizo las cosas mal y a destiempo, pero de la violencia policial ni me enteré. Por lo menos de los 800 heridos a los que hizo referencia Puigdemont en su comparecencia: para mí brillaron por su ausencia. Será que veo poco la tele.

    Y ahora una pregunta: “¿Estáis convencidos de que el momento que estamos viviendo tiene solución política?” Ojalá que así sea. Creo que todos esperamos con ansia el lunes. Es triste que el destino de una nación esté en manos de unos señores que no ven más allá de sus propios intereses o de sus propios ombligos.

    Perdonad por mi comentario tan deslavazado. No doy para más.

    Boas noites aos tres.

    • gonzalo trasbach paz di:

      Buenos días Carmen. Como diría un político (y no lo soy), solo por alusiones. En mi pregunta de qué es ser modermo, estaba la respuesta: ser moderno, desde que se inventó tal concepto, es ser “razonable”. No lo han sido ni unos ni los otros. España, en sí, es muy poco moderna (y, por tanto, poco razonable), sobre todo en el ámbito de las esferas de poder (tengo que decir que en el término España incluyo a Cataluña). También he de dicir que no es una generalización. Ya sé que una gran parte de la población es razonable (esa tercera España que poco pinta en los medios y en el ámbito del poder. Solo importan los que vociferan, porque saben que el odio es una mercancía que se vende muy bien entre nosotros). España se ha creído moderna y con ella muchísimos españoles, porque llevan pendientes, teléfonos de última generación colgados de las orejas, se pintan los pelos o van a los conciertos de rock o toman drogas, andan con portátiles o tablets…Pero la sotána non fai ao cura. Modernos por fóra. De espíritu, nanai de la china. De hecho, en muchos periódicos se escuchan los tambores de los vencedores, como en los viejos tiempos. No me quiero extender más. Gracias por tus alusiones. Y no me lo tomes a mal, pues me dolería que me lo tomases por esa dirección. Son temas muy delicados. Disculpa y gracias, de nuevo.

  3. Magdalena di:

    Cuánto ha dado de sí este artículo. La cosa está animada como siempre que se tocan temas peliagudos. En estos casos yo prefiero no entrar pero, a veces con callarse parece que una, peca de cobarde. Me he entretenido con las réplicas, contrarréplicas y contra, contra, etc.etc. Disfruté con el torbellino de Trasbach, porque él cuando entra no deja a nadie indiferente, porque más que un torbellino, es la falla geológica de san Andrés, desplazando la placa con su actividad tectónica. Bueno, espero que estos “segmentos” se queden en una simple controversia y que la escala de Richter solo llegue a alcanzar el primer o segundo grado en la escala dialéctica.
    Cariñiños pacíficos para todos.

  4. Esta tarde me pidió Magdalena que entrase en Café Barbantia y leyese la diatriba (o la discusión, si os parece mejor) que os traéis con lo de las elecciones catalanas.
    Lo acabo de leer a trompicones, ya que son más de las dos de la madrugada, no he podido acercarme antes al ordenador y encima tengo que madrugar.
    Mañana por la noche -antes no me es posible- trataré de leeros detenidamente y si algo puedo comentar…
    Un abrazo

  5. Antón Riveiro di:

    Querida Magdalena, todos temos exemplos concretos, pero se nos detemos neles, é doado chegar á conclusión de que o odio circula en ambas as dúas direccións. O que temos que preguntar é pola raíz dese desencontro, que vén de lonxe e que se multiplicou nos últimos anos por excesos dunha e doutra parte.
    En canto a Gonzalo, dicirche que na túa resposta, intelixente, metes na mesma saca demasiadas cousas ás que non vou poder contestar nun só post. De calquera xeito, algunha aclaración pola miña parte. Cando falo do pobo catalán, claro que falo dos representantes da burguesía e as clases medias catalás, incluídas as elites delincuentes dos Pujol (con eles non queres ir a ningures e tampouco creo que eles queiran ir a algures nin contigo nin comigo), pero nese concepto de POBO tamén falo dos independentistas da CUP e doutra moita xente do común que, polas razóns que sexan, non queren ser españois. E ese sentimento non nace só neles e vén de vello. Durante moitos anos unha parte da dereita española utilizou o conflito catalán (e vasco) para gañar votos no resto de España e reforzar outro tipo de nacionalismo que non comparto. Nese perigoso camiño, pouco lles importou converterse nunha forza residual dentro de Cataluña. Mais as feridas foron moi concretas e vai ser difícil que deixen de supurar. Aznar e Rajoy son tamén culpables de reforzar ese sentimento nacionalista catalán.
    Non se entenda isto coma un reproche só a unha parte, representada principalmente por Aznar e Rajoy, que sementaron unha morea de nacionalistas cataláns, sen ningunha dúbida. E, por suposto, hai moito que lles reprochar aos cataláns neste conflito, pero non podes obrigalos a que te queiran á forza.
    Tampouco entendo moi ben por que introduces a pregunta de que é ser moderno? Se a equiparas a razoable, apúntome, se non, xa me explicarás.
    Por certo, non estou de acordo contigo con respecto ao da violencia policial (danme igual os exemplos posibles de Francia ou Alemaña). Se o referendo era ilegal, que necesidade había de bater en xente que quería votar? Sospeito que moita xente da dereita non gustou deste uso desmedido en plena democracia (se o comparamos con feitos da ditadura, claro que pode parecer de gardería infantil, pero non estamos nesa altura, penso eu, polo que as medidas dos feitos son diferentes).
    En calquera caso, amigo Gonzalo, se ti e mais eu disentimos nalgunhas cousas, imaxínate os atrancos para que senten nunha mesa Rajoy e Puigdemont e dean en falar. Parece un milagre.
    Apertas para Magdalena e para ti.

    • gonzalo trasbach paz di:

      Boas noites Antón. Tiña feito un artigo falando da Revolución Rusa, a asasinada Rosa Luxemburgo e o laberinto catalán e español. Coido que non o publicarei. Eu non falo do que fixeron (mal, máis mal que ben) os gobernos dos dous grandes (PSOE e PP), falo do comportamento dunha xente que, según aprecian outras voces, mesmo catalanas, desprecian a todo o que non é do seu bando, e que os días 6 e 7 de septembro se saltaron as leises, e asoballaron aos opositores de forma fascista. Eses mesmos que vituperan, insultan e sinalan aos que se opoñen noutros eidos da sociedade. Mentras facían esa labor de “limpieza ideolóxica”, omitían as súas obligacións na ensinanza (onde o medo fai calar a moitos insinantes, e onde marxinan aos fillos dos “non falan en cristiano”) e na sanidade, entre outras actividades. De calquera xeito, saúdos cordiais (iso que non son estes burgueses nacionalistas e independentistas).

      • Antón Riveiro di:

        Querido Gonzalo: eu critico os excesos de calquera bando, pero négome a converter os detalles nunha xeralización. Debemos concordar en que hai un problema gordo, e o primeiro é que as partes se recoñezan e falen. Isto é un problema político, de envergadura, si, pero que hai que o resolver politicamente dunha vez. E, por favor, envíanos ese artigo da Revolución Rusa. As túas achegas sempre son interesantes.
        Aperta forte

        • gonzalo trasbach paz di:

          Querido Antón. Xa sei que este é un asunto político. Pero esa vía nun funcionou por moitas causas. Un no foi á cadea por estos señores, senón por outra cousa ou idea. E digo isto, porque houbo moitas mortes baixo unha dictadura para que agora alguén que é señorito e en nome dun antiespañolismo tan estrano ou máis que o españolismo oficial, me chame “franquista”. Lembrabame estos días da mortte dun escuro militante comunista da Guerra, Julián Grimau, que o Caudillo e os seus lamecús mandaron fusilar un mes de abril de 1964, só coa funcionalidade de recordarnos o seu espírito vengantivo, cruel e trunfante dunha guerra sanguinolenta. Non fai tanto tempo, moitos loitamos por acadar un marco constitucional no que discutir e falar para afrontar as discrepancias (xa sei que non é o mellor marco e pódese cambiar). Que digan o que queiran, ningún deles merecen ter o que a Isabel Coixet (coa que discrepo artísticamente) calificou coma a rexión de Europa que goza do goberno autónomo máis completo. Eu tamén o creo. Resulta cansino un debate deste tipo, no que un vello compañeiro dos comunistas, ese epítote que aínda causa tanto pavor e rexeitamento (mais agora entre nós non é ese o espectro que nos percorre). En canto a temida violencia, esquecime de dicirte antes unha pequena historia: lembras cando os mossos cargaron contra os militantes da CUP e Podemos cando estes rodearon o parlament e tiveron que sacar a Mas en helicóptero? Cal foi máis violenta, esta carga ou a da policía e a Garda Civil o día 1-O? Por certo, os fillos da burguesía catalana teñen pais e nais, os dos membros das forzas de seguridade do Estado (que defenden o seu traballo), que son? Fillos da puta? Boas noitas. Podes contestar eu xa non o farei. Estou aburrido. Desde mediados de agosto, só miramos para o mesmo lado. Que fracaso, que tristeza, que depresión.

  6. Magdalena di:

    No tenía pensado contestarte, Antón, porque no me gusta nada hablar de política pero, al ver que Mari Carmen lo ha hecho, me ha entrado el gusanillo. Solamente voy a decirte que tengo varios conocidos catalanes que tienen piso en Andorra ( en donde yo estuve de conserje 16 años. Había entre los tres bloques, ( que llevaba yo solita ) 89 pisos y el 75 % propiedad de los catalanes y el otro 25 eran franceses, con muchos de los cuales (catalanes) estoy en contacto) Hago referencia al piso, simplemente para que sepas de qué los conozco. La presidenta era también catalana y abogada, la cual me tuvo sin seguro no sé cuanto tiempo hasta que me enteré, cuando necesité ir al médico. Pero bueno, no quiero desviarme del tema. Es una pena que haya borrado los whatsapps de algunos de ellos porque te los transcribiría letra por letra para que vieras lo que es odio. Odio a España.Y aquí me quedo.
    Un abrazo, Antón.

  7. Antón Riveiro di:

    Nada que engadir ás túas palabras, Carmen. Só reclamar moito tento e sensatez, non só aos políticos senón tamén aos periodistas máis fanáticos. A diversidade non se pode esmagar coas ideoloxías. Hai que atopar unha solución dialogada e, sobre todo, respectuosa co que decida a maioría do pobo catalán. Coido que non se pode usar unha lei de case corenta anos coma unha arma disuasoria e ríxida. A Constitución debe ser un instrumento flexible que se poida adaptar á nova realidade. Se non, a solución será tráxica. Bicos

    • gonzalo trasbach paz di:

      Boas tardes. Se un fose dun dos lados xa establecidos fai tempo: “ellos” e “nosotros” non habería problema. Mais dun lado ou doutro, aos que nos mantivemos nun territorio no que vivimos millóns de personalidades complexas, únicas, que se entrelazan, e que buscan un equilibrio, fomos catologados, nunha banda e na outra, despectivamente coma “equidistantes”. Quen é o desidente aquí? Antón, amigo meu, de que pobo catalán me falas? Do dos Pujol e compañía ou do da CUP, esa banda de xordos que fai poucos anos dicían que andaban na estela do pobo palestino, este si “POBO”? Que coño é ser moderno? Talvez ser razonable? É razoable esa xente que se erixe representante dunha parte da población para arrollar á outra, á que non comparte o seu programa? Cando unha lingua é cladestina, haina que defender. Pero cando esta se convirte en dominante e quere a soballar a outra, de que lado se ten que por un cando sempre anduvo con disidentes? Pepe Bergamín, escritor republicano, seguramente pouco aprezado en calquera dos bandos, dixo unha vez: cos comunistas vou ata a porta do inferno. Logo xa veremos. Eu cos representantes da burguesía e das clases medias poderosas (apenas sufriron a crise) catalanas, non quero ir a ningunha parte. Talvez porque un foi compañeiro de viaxe dos vellos comunistas, que nunca entendemos como os sindicatos poden apoiar unha folga xeral convocada por un goberno. As folgas sempre foron contra as medidas que toma un goberno contra a clase traballadora (leis dos gobernos contra os dereitos laborais). Claro que alí, o que conta é ideoloxía e subvención= ruina. Sintoo moito. Esquecíaseme: o xogo da violencia, magnificado no eixo de víctimas e verdugos, ao marxe de se a decisión foi acertada ou non, é moi empatante, pero falsa. As policías francesa e alemá terían sido moito, pero moito máis duras. A nosa, lembrandome dos vellos tempos ou de actuacións contra os traballadores do metal en Vigo, pareceme de guardaría infantil. Saudos cordiais.

  8. Aunque tengo mi propio criterio, he decidido no meterme en discusiones relacionadas con política o religión: en los dos casos respeto la postura de cada cual, siempre y cuando no pisotee los derechos del otro. Y el momento que estamos viviendo no se caracteriza precisamente por el respeto mutuo.

    Las cuestiones consensuadas dan buen resultado: como ocurrió con la Constitución del 78, aunque para muchos resulte obsoleta. Y claro que se puede mejorar, pero siempre con “sentido común”, por el bien de todos y no para favorecer a unos pocos. Pero para una empresa de esa envergadura hay que pensarse muy bien las cosas y no pretender hacerlas a la ligera para salir del paso.

    Y me parece que nadie odia a los catalanes –al menos a los catalanes de a pie-; en tal caso a los políticos que utilizan los medios de información para su propio provecho.
    A mí no se me ocurre despreciar a nadie porque no comulgue con mis ideas -¡menudo aburrimiento si todos pensásemos lo mismo!- sino a los que pretenden imponer sus ideas por encima de las de los demás en beneficio propio.
    Y, como no quiero meterme en más divagaciones políticas…, aquí lo dejo.

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