Galicia e os galegos na poesía castelá LXIX. Un bohemio: Emilio Carrere

la-torre-de-los-siete-jorobados-emilio-carrereRomán Arén.  Se alguén simbolizou para moitos a bohemia e foi o seu cantor, ese é Emilio Carrere (1881-1947), poeta e dramagurgo, xornalista e narrador. Uniu o modernismo e decadentismo, formalismo e lumpen. Entre os seus poemarios destaca El caballero de la muerte (1909), Del amor, del dolor y del misterio (1915) e Los ojos de los fantasmas (1920); entre as novelas, algunhas levadas ao cine, cómpre citar La cofradía de la pirueta (1912), La tristeza del burdel (1913) e a policíaca La torre de los siete jorobados (1924).

Carrere, modesto funcionario e “sablista”, gustaba do suburbio, do solpor e do misterio. Na súa extensa obra poética hai un díptico de sonetos dedicados ao cruceiro, que non tomo directamente da súa Antología poética (1971) senón da Antología de la poesía macabra española e hispanoamericana, publicada en 2001 de Joaquín Placios Albiñana.

El crucero

-I-

Los viejos peregrinos de barbas apostólicas/rezan sobre las gradas de piedra del crucero;/el sol nimba de oro sus frentes melancólicas,/y hay un son de campanas en la paz del sendero./En este ambiente azul de místico retablo,/los romeros rezongan su plegaria sencilla,/y detrás de la cruz van los cuernos del diablo,/que acecha las flaquezas de su carne amarilla./Va cayendo la tarde…Los viejos peregrinos/se alejan lentamente por los largos caminos;/ parpadean las luces lejanas de la aldea./El crucero, en la sombra crepuscular, se esfuma,/y surge de un recodo, con su perfl de bruma/y con dos fuegos fatuos por ojos, la Estadea.

-II-

De noche, cuando lloran las gaitas añorantes,/y hay una poesía tan sedante y tan honda,/según dicen las rancias consejas inquietantes,/a la luz de la luna los muertos van de ronda./Pasan, junto al crucero, torvos encapuchados,/al ritmo de una lúgubre y extraña letanía;/con tristes campanillas y hachones enlutados,/va augurando la muerte la Santa Compañía./Lo dicen los estrigos y los saludadores:/si veis el Santo Entierro en las nocturnas horas,/disponed vuestro espíritu, porque el fin es certero./Un día, un peregrino, de esclavina y bordón,/tuvo, al cruzar el bosque, la siniestra visión,/y le hallaron difunto, tendido en el crucero.

Unha poeta galega, bilingüe, Herminia Fariña Cobián dedicoulle a Carrere unha elexía o ano da súa morte no xornal <La Noche>: “Pétalos a Emilio Carrere” (19-05-1947).

Esta entrada foi publicada en Narrativa, Poesía, Román Arén. Garda a ligazón permanente.

Deixa unha resposta

O teu enderezo electrónico non se publicará Os campos obrigatorios están marcados con *

Podes utilizar estas etiquetas e atributos HTML : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>