Nova reedición de “A Santa Compaña”

golpes-bajos-a-santa-compana-portada-600x600Gonzalo Trasbach. Aínda que naceu en Santander, Germán Coppini López-Tornos creceu e formouse musicalmente en Vigo, cidade á que tiña sido destinado o seu pai. O pasado Nadal fixo cinco anos que finou inesperadamente en Madrid cando só contaba 52 anos de idade (1961-2013). A súa participación como cantante e letrista foi esencial nos primeiros Siniestro Total, pero de xeito moi especial en Golpes Bajos, formación na que talvez viviu a súa etapa creativa máis produtiva, brillante e exitosa. E aínda que a banda viguesa apenas durou tres anos, nese curto período de tempo foi quen de convencer a moitos, mesmo as “vacas sagradas” da escena pop nacional de que a agrupación máis fresca e inventiva da chamada “movida madrileña” estaba en Vigo.

Sabemos que non é fácil escribir algo sobre a súa figura, pois o home xa non está entre nós. Sen embargo, parécenos necesario facelo lembrando un pouco a súa traxectoria artística, pero sobre todo rescatando do esquecemento o que consideramos o seu testamento, a obra magna da súa etapa con Golpes Bajos: “A Santa Compaña” (Nuevos Medios), único LP da nave celeste que viu a luz no mes de marzo do 1984, vai facer agora 35 anos. Co motivo desta data, o selo madrileño Larvin vén de reeditar o extraordinario disco da máxica célula viguesa. E fíxoo en formato de vinilo de 180 gramos, sen engadidos e gardando unha total fidelidade ao material orixinal.

“A Santa Compaña” é un álbum rebordante de ideas e cunhas habilidades instrumentais moi por enriba da media da meirande parte dos grupos que pululaban pola escena española nos  primeiros anos da década dos oitenta. As nove cancións que contén o disco combinan con suma naturalidade estilos e ritmos dispares coa lírica e a personalidade únicas dun Germán Coppini que atesoraba unha voz irrepetible. A obra, ademais de inclasificable, conta cunha portada apropiada ao seu desprexuizado contido: os catro músicos travestidos en mulleres do rural galego, captados pola ollada de Francis Montesinos.

golpes-bajos[1]Hai na proposta de “A Santa Compaña” un temperamento e unha idiosincrasia tan remarcados que mesmo chamou a atención dos prebostes da sobrevalorada escena musical madrileña, que, non obstante, souberon valorar a eficiencia instrumental e a medida sofisticación dos seus desenvolvementos, o cal se puido constatar nalgúns programas da TVE, especialmente en “La edad de oro”, que dirixía a xa tamén desaparecida Paloma Chamorro (1949-2017).

Como os afeccionados á música saben, Golpes Bajos debutou cun torpedazo: un EP homónimo (1983), que contaba na portada cun fantástico deseño do malogrado Ceesepe (Madrid, 1958-2018), e cuxo interior latexaba sobre tres cancións imbatibles, inesquecibles: Malos tiempos para la lírica, No mires a los ojos de la gente e Tendré que salir algún día. Logo veu o testamento sonoro da banda de Vigo: “A Santa Compaña”, unha obra que ilustraba e ilustra o eixo sobre o que alentaba e aínda respira a súa música: esa melancolía da nosa terra que Coppini tan ben soubo debuxar nos seus relatos urbanos, o cal se palpa nidiamente na fermosa Cena recalentada.

maxresdefaultPero isto estaba adornado con rexistros sónicos amables e acedos, pero sobre todo festeiros, ao cal contribuían de maneira determinante os baixos funky de Luis García, baixos infecciosos, enardecidos, inéditos daquela na escena pop española, tal como se pode apreciar en Escenas olvidadas, ou na delirante Estoy enfermo, onde Coppini se ve obrigado a explotar a súa inconfundible inflexión vocal, para desdobrar a súa voz, tal como ten lugar na esmendrellante Colecciono moscas. Logo de achegarse á mitoloxía galega coa A Santa Compaña, o disco entra no seu tramo final coa estupenda e atemporal Fiesta de los maniquíes, un dos seus temas máis recordados.

No 1985 presentaron “Devocionario”, un precioso mini-LP que puxo carpetazo a súa aventura sonora, unha travesía que tiña convertido a Golpes Bajos nunha referencia imbatible na súa época, unha travesía curta, pero ateigada de emoción e de orixinalidade. Seis son as cancións que contén este pequeno traballo, breve pero depurado e preciosista. O cénit creativo e o seu crepúsculo.

5 comentarios en “Nova reedición de “A Santa Compaña”

  1. Querido Gonzalo:
    Siento tener que decir que no me sonaba el nombre de Germán Coppini; pero -por supuesto- sí los de Siniestro Total y Golpes Bajos, aunque desconocía su procedencia.
    Seguramente la causa de mi ignorancia se deba a que en esa época -imagínate una madre con cinco hijos, casi de la misma edad, en plena “movida madrileña”- ponía todo mi empeño en taparme los oídos para no oír una música que sonaba muy por encima de los decibelios que puede soportar el oído humano.
    Es de ley que se valore cualquier expresión artística, si se hace acreedora a ello. Por tu artículo veo que al grupo “Golpes Bajos” y, por ende, a Germán Copinni, le ha sido devuelto este reconocimiento con la reedición del disco “A Santa Compaña”.
    Es curioso: ayer me tocó cerrar el ciclo de intervenciones de mi grupo, en el taller de creación literaria al que asisto, y lo hice con una serie de relatos sobre La Santa Compaña, meigas, “feitizos” y otros mitos y leyendas de nuestra tierra. Resultó un éxito.
    Últimamente -a causa de una conjuntivitis que vengo sufriendo desde hace más de un mes y temo pueda convertirse en crónica, si no cae una buena riega que arrastre la polución que estamos soportando- me dedico más a escuchar música que al ordenador. Conservo un viejo tocadiscos que sólo utilizo para antiguos vinilos y hasta es posible que compre el que mencionas. Aunque -como Magdalena- me inclino más hacia el bolero, llevo un buen rato escuchando música de “Golpes Bajos” y la hay que tiene su encanto: “No mires a los ojos a la gente”, invita a bailar; sin embargo no estoy de acuerdo con la letra: no todos somos mentirosos. Algunas canciones: “Escenas olvidadas”, “A Santa Compaña”…, más bien parecen recitativos. Pero no se puede hacer una valoración a trompicones. Poco a poco…
    Y aquí me quedo, con el deseo de que estés disfrutando de bonitos sueños.

    1. Buenos días y muchas gracias, amiga Carmen, por tu comentario. No voy a decir nada más de Coppini que, junto con la orquesta Omega, vivió una de sus últimas actuaciones en el teatro Jofre de Ferrol, a donde llegó de la mano de un amigo que entonces trabajaba para el departamento de Cultura del Concello. El artículo sólo tiene un objetivo, reivindicar su legado y reivindicar el corto pero intenso trabajo de un grupo de aquí, de Galicia, que marcó un hito en la música pop española. Qué todo te vaya bien. Apertas.

  2. Muy buenos días, querido amigo Gonzalo:
    En primer lugar decirte que me alegro de que te gusten los boleros porque es un género precioso y que con toda seguridad a mí me encantará también escucharlos en la voz de Germán Coppini.
    No tiene por qué parecerte difícil que no me guste ese tipo de canciones que tú escuchabas en tus tiempos universitarios y que hoy dominas con calidad. Ya sabes aquello de que “somos animales de costumbres” y la mía era, escuchar mientras cosía en el taller, las “Dos gardenias” de Antonio Machín, las dinámicas canciones de un dúo muy dinámico, la preciosa voz de Estela Raval de “Los cinco latinos”, y las reminiscencias de José Luís y su guitarra con su “Mariquilla bonita” y el “Soldadito español” del maestro Jacinto Guerrero. He ahí mi currículum musical.
    Aparte de la frase de mi abuela refiriéndose a los que “si natura non da…” acabas diciendo : “Habrá otro tipo de obstáculo”. Pues mira, ahí posiblemente tengas razón, soy bastante cortita, y por mucho que se adorne la albarda, la burra no se hace alazán.
    Me he quedado en tiempos pretéritos en lo que a música se refiere (y en la mayoría de las cosas ) pero, ya conoces aquél refrán: “Para gustos se pintan los colores”.
    Lo dicho, amigo Gonzalo, que tengas un buen día. Bicos palmeiráns.

  3. Buenos días, querido Gonzalo:
    Me encanta gozar de tu compañía tomando el insuperable café mañanero a pesar de que el tuyo siempre es un “Black insomnia”, y el mío, un descafeinado total.
    Después de leerte, entré en youtube para escuchar la voz de Germán Coppini en “A Santa Compaña” y, no fui capaz de escucharlo entero, soy una completa anodina o sosa para ese género músical. Mi abuela siempre recitaba una frase para querer decir que alguien era muy torpe: “O que natura non da, Salamanca non presta”. Natura no ha querido darme lo que a ti te sobra en esa condición rítmica, y Salamanca me ha quedado muy a contramano.
    Ahora voy a proseguir en mis faenas escuchando la gran voz lírica de José Cura, es un fantástico tenor solista que canta unos boleros con un toque “jazzístico” maravilloso. Seguro que también te encantará, Gonzalo. Te lo recomiendo.
    Un placer como siempre, querido amigo. Besiños palmeiráns.

    1. Buenas tardes, amiga Magdalena. Perdona, pero no no estoy muy seguro de haberte entendido del todo. Pero gracias de todos modos. A mi me gustan los boleros, de hecho Germán Coppini creo que ha llegado a interpretar más de uno. Me resulta difícil, por ejemplo, que no hayas podido escuchar la versión con orquesta sinfónica de “No mires a los ojos de la gente”, que está en Youtube. Uno no está seguro de que Salamanca conceda o no algo. Habrá otro tipo de obstáculo. Uno no tiene una capacidad musical inaudita, tiene una común, arropada con una predisposición a ser un escuchador de cada uno de los tiempos que la vida me ha otorgado. Bicos.

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