Un paxaro chamado avión

avión

Todas as plumas da parte inferior do corpo do avión son de cor branca FOTo mICHAEL PALMER

Fernando Losada Rodríguez. Nas miñas frecuentes viaxes por Galicia, ás veces paro nunha pequena aldea entre A Coruña e Santiago de Compostela, onde serven un café de pota moi diferente aos que atopo na cidade. Teño querenza por este local, porque foi onde me convertín nun ornitólogo afeccionado. Recordo entrar a primeira vez e sentar, esperando a que me preguntasen que quería para almorzar. Como non veu ninguén, achegueime á barra e vin a dona do local, sentada e mirando con preocupación algo que tiña nas mans. «Bos días». «Serán para ti, porque este pobriño non parece ter un bo día». Como son biólogo, ofrecinme a miralo, e vin una pequena cría que caeu do niño que había preto da porta do café. Pedinlle unha escaleira de man, e aproveitei un momento que os pais do pequeno non estaban para deixalo de novo na súa «casiña» de lama.

O paxaro en cuestión era un avión ou andoriña de cu branco (Delichon urbicum), que moita xente confunde coa andoriña (Hirundo rustica, en castelán, «golondrina») e co cirrio común (Apus apus, que en Castela chaman «vencejo»). Todos eles crían en case toda Eurasia (agás os trópicos e zonas polares), pero durante o inverno os cirrios comúns migran ao centro e sur de África; os avións tamén chegan ao sueste asiático; e finalmente, a andoriña atopámola tamén nas Américas, e mesmo no norte de Australia. 

Pero, como sabía eu que o paxaro do café era un avión? Moi sinxelo: é o máis pequeno dos tres (unha envergadura de 26-29 centímetros, pouco máis da metade do cirro común), e todas as plumas da parte inferior do corpo son brancas (podemos darnos conta véndoos no niño, ou mesmo en pleno voo). O curioso é que a cafetería era o único edificio da zona que só tiña un niño destas aves, porque moitas veces forman varios xuntos, creando unha pequena colonia.

Os avións tiveron sorte de non atoparse cos seus rivais, os gorrións ou pardais (Passer domesticus), que soen aproveitarse do seu traballo para conseguir un niño de balde. O proceso é o seguinte: un avión comeza a acumular lama nun lugar seco, baixo un saínte dun edificio; aproveitando un momento que o traballador foi por máis material, chega o gorrión, de menos envergadura pero máis robusto e pesado, e queda co niño para el só. Por contra, se o avión ten sorte e pode rematar o traballo, a entrada que queda enriba é demasiado pequena para que entre unha ave tan grosa.

Ás veces, os humanos vemos con desconfianza certos animais e só nos fixamos no negativo, e non nas vantaxes que teñen. É certo que avións, andoriñas e cirrios comúns (como todas as aves) deixan sucio o chan preto dos niños, pero tamén son grandes comedores de insectos, e evitan que haxa pragas, controlando as súas poboacións.

Sobre isto, lembro un artigo que lin hai pouco sobre os gorrións na China: en 1958, Mao Zedong mandou exterminar estas aves porque disque comían grans de cultivos. Cando se deron conta de que prefiren comer insectos (e que son moi eficientes nesa tarefa), xa era tarde: grandes pragas de insectos acabaron coas colleitas.

Cada ser vivo, cada especie (animal, vexetal, fungo, microbio…), cumpre unha función na natureza. É bo lembrar iso se queres acabar con algunha.

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14 respostas a Un paxaro chamado avión

  1. Magdalena di:

    ¡Hola, Fernando! acabo de leer lo que has escrito sobre la novela de Machael Ende “Momo” y me ha encantado. Ese libro lo tenía mi hija y también La historia interminable. Esta última la leí dos veces (era su libro preferido) y me gustó muchísimo. Momo no llegué a leerlo y no sé que habrá sido de él porque en casa no lo tengo. Dicen que hay dos clases de tontos; los que prestan un libro y los que lo devuelven. Al que se lo presté no merece tal epíteto.
    Besiños palmeiráns.
    P.D. ¡Ah, me ha gustado lo de escéptico!. De ahí tu suspicacia a la inteligencia raposil. Son muy zorros y taimados estos bichos.

  2. Fernando Losada Rodríguez di:

    Mientras no sale mi siguiente artículo, aprovecho para comentar que ya se ha publicado mi primera crítica literaria en A Librería.

    https://alibreria.com/2018/01/23/momo-de-michael-ende/

  3. Magdalena di:

    Querido Fernando; el factor humano (como tú dices) es posible que fuere el de darle aquél fijado día de comer (digo yo) pero mira, este tema nos ha dado para intercambiar opiniones y al mismo tiempo reírnos un poco. Hay tantas cosas que desconocemos de los animales… Y de los hombres, fíjate, voy a ponerte un ejemplo: Moisés, fue el único hombre de la Historia de la Humanidad del que se puede decir que rompió aguas.
    Ya ves, todo es posible.
    Biquiños palmeiráns.

  4. Magdalena di:

    Gracias querido Gonzalo por tu felicitación, gracias Fidel por tu valiosa aportación y gracias Fernando por tu diligencia en contestar enseñando.
    Entonces soy Magda a Xirina ( no la sirina) Que cosas pasan en la vida, al cabo de tantos años me cambio la S de saxofón por la X de xilófono. Bueno, que la percusión siga sonando. Gato blanco o gato negro… lo esencial es que cace ratones.
    Saludos cariñosos para los tres, de esta palmeirana.

  5. Magdalena di:

    Querido Fernando; veo que te lo has tomado a broma y eso es bueno porque las chanzas alegran el espíritu . A mí si me lo cuentan también me costaría creerlo, pero te aseguro que yo solo los veía el día que les traía la carne. Seguro que soy una insensata e incluso los animales me engañan.
    Gracias nuevamente, Fernando. Me encantará leer tu próximo artículo.
    Besiños de esta ingenua palmeirans.

    • Fernando Losada Rodríguez di:

      De verdad que no se me ocurre otra explicación. Lo que cuentas es perfectamente posible; muchos seres vivos tienen ritmos en función del día, el año o incluso del ciclo lunar, pero no de la semana (un concepto humano arbitrario), por lo que seguro que hay algún factor humano que influía en ese comportamiento.

  6. Magdalena di:

    Muy buenos días Fernando:
    Ha sido una agradable sorpresa encontrarme hoy por la mañana contigo. Muchas gracias por dedicarme con tanta amabilidad ese espacio de tiempo, pues sé que a los que estáis en activo nunca os sobra. Para mí es una novedad saber que el sirín es un ave mitológica, lo desconocía. Aquí en Palmeira siempre se ha hablado de ese pájaro , pero como un ave real, a pesar de que yo jamás lo he conocido.
    No solamente me ha gustado el artículo en el que el profesor explica a sus alumnos en el aula sobre la variedad de plantas con sus características, como por ejemplo el acebo y la peligrosidad de sus frutos rojos, sino que también me ha encantado el del lince ibérico. Como veo que los animales y plantas son tu fuerte me tomo la licencia para contarte algo inaudito. Yo viví cerca de 20 años en una montaña de Andorra. Cada fin de semana bajaba a la capital, Andorra la Vella, para hacer las compras de la semana. El terreno de la vivienda en la que yo estaba era escalonado, el edificio lo habían hecho en una montaña y el jardín de mi vivienda estaba a la altura de un cuarto piso, luego había un muro de unos tres metros de altitud que era el soporte del terreno, y encima del muro ya estaba el bosque. Cada sábado le pedía al carnicero comida para perros y me daba una gran bolsa de desperdicios que yo les echaba a los animalitos que se acercaban a comer. Un día al anochecer sentí que alguien andaba por allí, me asomé al jardín y vi que eran dos zorros que al verme se escaparon con su botín en la boca. Pero cual fue mi sorpresa que aquellos dos animales venían todos los sábados a comer, siempre lo hacían al anochecer. Con el tiempo llegaron a conocer mi voz y ya acudían a ella, si veían a mi marido no se acercaban al muro. Recuerdo que tuve a unos amigos a pasar unos días en casa y no podían creérselo. La pregunta es ¿ por qué venían solamente los fines de semana? ¿ saben reconocer el espacio tiempo ?
    Desaparecieron cuando hicieron un gran depósito allí cerca de casa para abastecer al pueblo de agua. Les eché de menos.
    Gracias nuevamente y cariñosos saludos palmeiráns.

    • Fernando Losada Rodríguez di:

      Se me ocurre que quizá, durante la semana, fuesen a casa de otras personas (o a un comercio) donde hacían lo mismo, y que los sábados y domingos no les podían alimentar. Igual hay otra explicación, pero sólo se me ocurre esto ;)

  7. Fernando Losada Rodríguez di:

    Hola, Magdalena.

    Lamento no haber podido ver tu comentario hasta ahora. El artículo original se publica en la edición local de la comarca de Barbanza de La Voz de Galicia, y sólo me fijé en los comentarios que se hicieron en su web.

    Me alegro de que te haya gustado mi artículo anterior sobre diversos tipos de plantas; pero aunque dejé un final abierto, mi intención no era continuar con los mismos personajes. Escribo (por ahora) un par de artículos al año, y lamento decirte que los que en principio se publicarán en enero y febrero no están ambientados en ese aula.

    Respecto al sirín, no descarto que haya un ave real con ese nombre, pero lo que he encontrado se refiere a un ave mitológica rusa, mitad mujer – mitad ave.

    Un saludo.

    • Gonzalo Trasbach Paz di:

      Aproveito para felicitar a Magdalena polo seu cumple. E de paso para facer unha pregunta: cando falas, Fernando, de natureza, neste vocablo só se inclúe o que é exterior a nós ou tamén nos inclúe a nós, estes mamíferos seica racionais?

    • Fidel Vidal di:

      Perdoade a miña intromisión en asuntos de paxaros.
      Magdalena talvez se refira ao “Xirín común”, un paxariño da familia dos canarios moi fermoso e cantareiro que abonda en Galicia. Mesmo podedes atopar varios YouTuve que ofrecen as súas melodías.
      Saúde e bos alimentos (incluídos os paxaros)

  8. gonzalo trasbach paz di:

    Bos días. Levo tempo intentando averiguar o nome do árbol que está diante da piscina de Boiro. Sabelo ti caro compañeir? É un deses aos que lles sae antes a flor que as follas. Saúdos cordiais.

  9. Magdalena di:

    Estuve esperando por la segunda parte de la lección que el inoportuno timbre del colegio nos dejó pendiente la interesante disertación sobre las xilbarbeiras, acivros, teixos y otras plantas. El profesor se olvidó de continuar con la citada exposición pero a cambio nos regaló otra sugestiva lección sobre pájaros, concretamente del pájaro avión. Mi apodo es ” sirina ” ya que mi padre era Manolo o ” sirín ” y este sobrenombre lo ganó por ser amante de los pájaros en especial ” do sirín “. Yo desconozco que ave es esa, cual es su nombre en castellano. Si fueras tan amable – si es que lo sabes – de decirme a que animalito le debo mi bonito mote de Magda a sirina te lo agradecería.
    Saludos palmeiráns y esperando tu próximo artículo.

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